Courtney Barnett | Sometimes I Sit and Think, and Sometimes I Just Sit: Cinismo ilustrado

Sometimes I Sit and Think, and Sometimes I Just Sit Portada

De Billy Wilder decían que en la cabeza tenía cuchillas de afeitar en vez de sesos, lo decían por su cinismo, su ironía y su facilidad para reírse de la miseria, de la hipocresía y del drama humano. Reírse a gusto como se ríe Courtney Barnett de sí misma, de la vida, de cualquier situación ordinaria en la que piensa o que sencillamente ve.  Su largo debut ‘Sometimes I Sit and Think, and Sometimes I Just Sit’ (Mom & Pop / Marathon Artists / Milk!, 2015) es como una amarga bolsa de risas desplegadas  en versos bien construidos y acompañadas con un guitarreo que es una especie de grunge renovado con reminiscencias de garage-indie, por no calificar la música de Barnett de rock holgazán, que también.

Esta tipa de mirada tímida, rostro cándido y belleza tranquila lleva unos años calentando al personal con sus canciones a lo Cat Power y su divertida mirada sobre las cosas. Con su doble EP ‘A Sea of Split Peas’ (Marathon Artist, 2013) dio un puño sobre la mesa y después de un par de años recorriéndose varios Estados y media Europa sujetando su guitarra como si fuera una niña con una raqueta de tenis al fin llega la constatación de un talento feroz, su producido primer álbum al que a partir de ahora llamaremos ‘Sit’, por acortar.

Barnett dice que escucha a The Velvet Underground, ¿puede que la muerte de Lou Reed los haya puesto en la cabeza de todos los músicos? Efectivamente puede ser, pero está claro que esta joven australiana cultiva la fina ironía de Reed en su voz y en sus letras. Y además viste con camisetas de rayas azules o negras con estampados de fantasía evitando la explotación sexual a la que podría recurrir el manager de turno. Aquí la mala baba tiene el atractivo suficiente para que no haga falta nada más.

Solo guitarras como la de ‘Small Poppies’ o ‘Depreston’ , la primera una bella y larga canción con punteos que evidencian esa comedida baja fidelidad que nutre todo ‘Sit’ hasta un final enérgico en el que la cuerdas bocales de Barnett empiezan a romperse y la segunda una lenta melodía un poco blues acompañada por esa forma de cantar que casi es recitar o simplemente decir.

Porque Barnett no se calla ni debajo del agua y entre todos los capítulos de su largo, un total de once canciones que podrían ser cuentos , consigue que te sientas reflejado un par de veces y que de paso te rías de tus ridículos problemas o reflexiones sobre el enigma que hay guardado en nuestra cutre existencia. ¿Te acuerdas cuando después de un día de trabajo igual que todos los demás te quedaste dormido en la esquina del autobús soltando saliva por la comisura de tus labios? De todas estas pequeñas rutinas de mierda habla en la abrelatas ‘Elevator Operator’. Y por si te crees que estás por encima de todo eso, que tú ya has triunfado en la vida también hay para ti en ‘Pedestrian at Beat’, donde Barnett canta eso de “Me pondrás en un pedestal y yo solo te decepcionaré”.

‘Sit’ es un buen baño de canciones inteligentes que son punzadas de realidad que igual te producen un poco de vértigo si te tomas demasiado en serio la vida. Que tampoco hay que pasarse, ojo, que Barnett también sabe llorar, lo demuestra hablando de la pérdida en ese sencillo pop rock de ‘An Illustration of Lonelir’ en el que repite todo el rato “I’m thinking of you too”. Todo el rato pensando en Barnett, así estoy desde la primera escucha, qué tontería más tonta.


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