Mujeres | Marathon: nena, puro rock and roll

Portada de 'Marathon' de Mujeres

¿Para esto habían muerto millones de personas? ¿a dónde había ido a parar la juventud? Aquellos hombres y mujeres convertidos en héroes y heroínas consiguieron derrocar el nazismo pero, sin embargo, no pudieron aniquilar lo que consideraban una peste que estaba destrozando a la juventud: el rock and roll. Greasers, teddy boys, apaches. El virus se extendía por occidente. El enemigo estaba en casa, entraba en los oídos de esos cerebros aún por moldear y en muchos casos convertía a los recién nacidos adolescentes en monstruos de la delincuencia, tipos con cadenas, mala leche y el pelo elevado y brillante como la aleta de un tiburón. Buscaban presas movidos por un instinto que no era otro que hacer el mal. La historia, siempre transformada, nos recuerda que rock and roll fue Elvis y también The Beatles, chicos simpáticos de rostro amable que lo máximo que arrancaban eran chillidos, algo que los héroes consideraban como lo menos malo.

Al otro lado quedaban figuras oscuras que provocaban verdaderos problemas. Nombres que hubo que exterminar. Como Gene Vincent. Tampoco hizo falta demasiado. Mr. Be-Bop-A-Lula murió de combustión espontánea. El tupé era la pura estética para unos, nada más que moda. Para otros era una seña de identidad, la matrícula con la que se conducía por el lado salvaje. ¿Eran las letras de Vincent las que incitaban a ese comportamiento o detrás de aquella música había algo arcano, un instinto casi animal? La voz de aquel cojo maldito era miel, pero las guitarras parecían tocadas por cuchillos.

Cuando uno escucha a Mujeres no puede reprimir esas fuerzas salvajes. Pueden cantarle al amor con el romanticismo de un clásico y provocar un baile pogo bajo sus pies. Pasaba en 2009 con aquellas canciones de sudor y muerte, de gritos y sonoridad psicopática y pasa ahora con ‘Marathon’ (Canada, 2015), tercer largo de los barceloneses y el trabajo que demuestra que las etiquetas con Mujeres han funcionado tan bien como UPyD en Andalucía. No es garage. No es psycho ni tampoco punk. Es mucho más sencillo y grandilocuente: es puro rock and roll.

Los de Barcelona sigue pisando el acelerador para, en media hora, recorrer con estilo y carisma las melodías de los cincuenta y los sesenta. ‘Marathon’ es un sonido más limpio que el inagotable ‘Soft Gems’ (Sones, 2012), quizá pueda parecer menos rico en matices porque engaña: ‘Marathon’ logra mantener una misma sonoridad. Mujeres han logrado hacer un álbum de canciones con el que tocan con los dedos la perfección compositiva y a la vez han sabido manejar un mismo concepto sonoro, única cuenta pendiente de su anterior trabajo.

‘Lose Control’ abre un camino de estribillos incontrolables, de placer pegadizo y de ese instinto del que les hablaba antes y que mientras escribo esto y escucho el álbum me resulta complicado aplacar porque, sin tiempo, suena ‘Feels Dead (siento muerte)’ y luego ‘On & On’ y ha pasado un cuarto del álbum y detesto que sea por la mañana y haga frío porque, si no, no estaría escribiendo. Estaría bebiendo bajo estas melodías en cualquier calle preparado para la gloria nocturna. Luego suena ‘I Wonder’, ‘Perpetual Motion’ y después la castellana ‘Vivir Sin Ti’, con ese “nena” tan en desuso que suena exótico, como si acabasen de inventar un nuevo término. Ahí es cuando aparecen ‘Radiant Border’ y ‘Night Bloom’ para los que puedan echar de menos los inicios y pasan a rematarlo todo con ‘She Brought the Darkness’ y con ‘Galgo Diamante’ y Yago Alcover vuelve a tirar de “nena”, esta vez con un aullido desesperado que cierra el álbum y no queda otra que pensar que Mujeres están en estado de gracia. Que las baladas las clavan y que ojalá nunca experimenten ni evolucionen porque lo que hacen lo hacen tan bien como Ramones cuando repartían aquellas píldoras de anfetamina.

Mujeres presentarán ‘Marathon’ en Madrid el 30 de abril en la sala Independance junto a Baywaves y Milk It