Núria Graham, la revolución del pop bien hecho

Nuria Graham posando en el bosque bajo los rayos del sol

Cuando su repertorio solo consistía en las siete canciones de su maqueta autoeditada ‘First Tracks’, Núria Graham tuvo que recorrer los escenarios de todo Barcelona con la intención de acelerar un despegue hacia el éxito para el que parecía destinada. La celebridad sonríe a las melodías dulces, al pop melódico y a las guitarras tocadas por chicas, pero las maravillosas voces femeninas del folk que se destila en nuestro país abusan de tres cosas: de estribillos, de referencias demasiado clásicas y de mucho pintalabios rojo. Graham solo comete el tercer error.

Su boca de color burdeos recita letras honestas que le sirven para experimentar con melodías abrumadoras, algunas más oscuras y otras tan brillantes como el sol. Con 12 años sólo escuchaba a John Mayer, pero pronto abandonó para convertirse en una esponja: “Entonces me empecé a obsesionar con Radiohead, St Vincent, James Blake, Hiatus Kaiyote, ahora escucho absolutamente de todo. Me gusta demasiado él jazz. Me flipa, en general, la música negra”. Está claro, Núria Graham no mira hacia atrás pero eso no ha evitado que la joven compositora no se sepa de memoria discos de Pink Floyd, Led Zeppelin o Lou Reed.

Cuando hablamos con Graham reconoció que no tenía ni idea, ni tampoco le importaba mucho, catalogar su música. “Si la gente dice que es pop, pues muy bien”, sentenció. Pero, efectivamente, quedarse en el pop es quedarse demasiado corto. Con su primer largo ‘Bird Eyes’ (El Segell del Primavera, 2015) esta joven catalana ha dado un paso más allá y lo demuestra con la oscura ‘I Worry Too Much’ y con ese final lleno de guitarras encharcadas en los noventa titulado ‘You Fall Asleep So Easily’. Los sonidos extraños con los que a Núria le gusta experimentar durante la grabación se amontonan en este corte de 10 minutos que trasciende más allá del pop bien hecho.

La grabación del álbum ha sido un proceso de aprendizaje enorme y algo bastante poco calculado desde un principio”, nos cuenta. La improvisación siempre suma, pero hace falta talento para saber canalizarla, en ‘Bird Eyes’ estaba Jordi Casadesús para encargarse de que el genio de Núria emergiera en los lugares adecuados y no se desaprovechara demasiado. “Casadesús, el técnico y yo trabajamos súper bien. Ha sido un trabajo espontáneo, hemos estado buscando mi propio sonido. Lo bueno de todo esto es que he podido producir y tener mucho tiempo para hacer nuevos temas mientras estaba en el estudio. Hemos investigado mucho con las guitarras y los teclados para dar forma a las canciones. Ha sido una especie de experimento”, nos cuenta Núria.

Un experimento que recibió el nombre de su portada. Un cuadro pintado por el músico y artista estadounidense Adam Green. Una evocadora obra en la que se mezcla el color tierra con un azul que corona la melancolía de toda melodía folk, ambos tonos separados por un par de ojos desencajados. Núria amó este cuadro tanto como Green el álbum de la catalana. “Mi mánager le envío mi disco a él y a su mánager y les gustó. Entonces nos pusimos de acuerdo para lo de la portada, a mi casi me da un ataque”, reconoce.

Ahora le toca enfrentarse al público y enseñar en directo este fantástico trabajo. Después de haber teloneado a ni más ni menos que St. Vincent tendrá que convencer y emocionar a todos los que haya enamorado previamente con su voz y su guitarra. “Vamos a trío con Jordi Casadesús y Aleix Bou. Estamos muy emocionados y con muchas ganas de tocar. Vamos a ir con alma y con ganas de pasárnoslo bien tocando, que es lo que importa. Queremos montar un espectáculo bonito”. Y así se despide esta joven que antes de recorrer toda España para acabar en el Primavera Sound ya ha asomado la cabeza en el Rough Trade de Nottingham y el Roug Trade East de Londres.