Recorchar. Corre, dijo la tortuga

Recorchar. No corras a la RAE, no existe el vocablo. Es una simbiosis léxica y espiritual entre recordar y escuchar. Hay canciones, y situaciones, que facilitan esa relación. Corre, dijo la tortuga, de Sabina, es una de ellas.

Joaquin Sabina

Joaquín Sabina

Yo no logro escucharla sin que la mirada del ayer se pare en un momento, hará más de 13 años, en que un padre baila abrazado a su hija de dos. Y, de aquel instante, —la cantaba Julieta Venegas—, solo siento calma y amor, muchísimo amor.

Y también me trae otro recuerdo, más cercano, de hará unos siete años: es una mirada cargada de solicitud y de grito callado. La mirada enigmática por excelencia. Los ojos de una mujer que esconden una niña con miedo. Y esos ojos que tienen inteligencia y curiosidad, osadía y vanidad, solo piden la caricia de tu mirada. Da vértigo sentirse tan importante. Tan amado. Un abismo se abre bajo mis pies y yo me aferro a esos ojos.

Siempre me cuesta cantarla en voz alta, básicamente porque mi voz se quiebra, o suele hacerlo, cuando llega «buena suerte, dijo el gafe, ocúpate del alma, dijo el gordo vendedor de carne…» y no consigo encontrar una razón lógica (no soy muy obeso, ni carnicero, y gafe creo que tampoco). Aquí siempre habla, o calla —mejor dicho—, la voz del alma. Y eso que, a continuación, me echa un cable para salir del bache el «Drogas no, dijo el camello, cuánto vales, dijo el gánster…» y, a veces, la sonrisa tiende a alcanzar el declive de los ojos.

Cuento con muchos sabineros en mi entorno más cercano (no sé si fruto del azar o la razón) y no pocas veces he vivido debates en torno al cantautor de Úbeda. A destacar: su canallería y, sobre todo, su poesía urbana. En Corre, dijo la tortuga, además, ejerce un juego de contrarios, también muy presente en su obra.

Por circunstancias, un miembro de ese entorno, un amigo (más canalla que Sabina) que tiene un bar y que te dice el título de la canción con solo escuchar unas pocas notas (si es de Joaquín), muchas veces, cuando se cerraban las persianas con unos cuantos de la pandilla dentro y sonaban todos los himnos una y otra vez, evitaba que sonara esa canción. Eran malos tiempos para recorchar. Pero todo eso quedó atrás. Los himnos quedan. Los amigos, algunos, también.

Os invito a recorchar, escuchándola, para crear esa simbiosis. Yo voy a hacerlo y, aunque seguramente la paz (o la calma) y el amor residen en nuestro interior, prefiero tener un botón como acceso directo. Así que, con el clic, la sentiré otra vez y notaré de nuevo la mejilla de aquella niña posada en mi hombro.

Y volveré a colgarme de tus ojos.

La letra:

Corre, dijo la tortuga, atrévete, dijo el cobarde,
estoy de vuelta, dijo un tipo que nunca fue a ninguna parte,
sálvame, dijo el verdugo, sé que has sido tú, dijo el culpable.
No me grites, dijo el sordo, hoy es jueves, dijo el martes,
y tú no te perfumes con palabras para consolarme,
déjame solo conmigo,
con el íntimo enemigo que malvive de pensión en mi corazón.
El receloso, el fugitivo, el más oscuro de los dos,
el pariente pobre de la duda,
el que nunca se desnuda, si no me desnudo yo,
el caprichoso, el orgulloso, el otro, el cómplice, el traidor.

A ti te estoy hablando, a ti, que nunca sigues mis consejos,
a ti te estoy gritando, a ti, que estás metido en mi pellejo,
a ti que estás llorando ahí, al otro lado del espejo,
a ti que no te debo, más que el empujón de anoche,

que me llevó a escribir esta canción.

No mientas, dijo el mentiroso,
buena suerte, dijo el gafe,
ocúpate del alma, dijo el gordo vendedor de carne,
pruébame, dijo el veneno, ámame como odian los amantes.
Drogas no, dijo el camello, cuánto vales, dijo el gánster,
a punto de rendirme estaba, a un paso de quemar las naves,
cuando al borde del camino, por dos veces el destino
me hizo un guiño en forma de labios de mujer.
¿Nos invitas a una copa?,
yo te secaré el sudor,
yo te abrazaré bajo la ropa,
¿y quién va a dormir conmigo?, ni lo sueñes, contestó,
una indignada, y otra encantada, no dijo nada y sonrió.

Autor: Franc Murcia

Síguele en twitter: @franc_murcia

http://francmurcia.wix.com/francmurcia

  • Fernando Alcala

    Preciosa reflexión, la letra de la canción es sublime, con esa nostalgia canalla que nos da el maestro Sabina, gracias por compartirlo, la vida va tan deprisa, que a veces, estas cosas pasan desapercibidas