The Last Shadow Puppets – Everything You’ve Come to Expect

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The Last Shadow Puppets lleva ocho años siendo más que una superbanda. Es un proyecto visual, un desafío estilístico y artístico que ha unido a dos de las personalidades más magnéticas del rock alternativo del siglo XXI: Miles Kane y Alex Turner. A estos dos gigantes habría que sumar a pesos pesados de la música actual como James Ford, el batería de Simian Mobile Disco, que toca la batería y produce a The Last Shadow Puppets, y Owen Pallett, arreglista de la orquesta de cuerda, vientos y percusión. Este núcleo permanece intacto (al que hay que añadir a Zach Dawes de Mini Mansions) y ha conseguido que esta banda sea un proyecto creíble y único desde el segundo número uno, con sus propios seguidores y detractores, aunque con un gran camino avanzado gracias a la indudable fama de sus componentes.

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No obstante, 8 años nunca pasan en balde, y menos en la primera división musical, donde el tiempo trascurre mil veces más rápido que en la vida real. El día 1 de abril se publicó ‘Everything You’ve Come to Expect’ que, de la misma forma que su predecesor, ‘The Age of the Understatement’, es más que un proyecto musical, cuidando el más mínimo detalle visual, lo que lo convierte en un evento de interés artístico multidisciplinar. Sin duda esa es la primera influencia que adoptan del grandiosísimo David Bowie, un artista que no comprendía su música sin cuidar todos los aspectos estéticos que la rodeaban, incluso al final. La segunda influencia que adoptan es la sencillez de un sonido honesto del pop de principios de los años 60, que a pesar de todos sus ornamentos se siente desnudo y frágil, como las melodías de su idolatrado Scott Walker.

Con ‘Everything You’ve Come to Expect’ Turner y Kane llegan un paso más allá y dotan a su obra de un alma propia. Es verdad que uno no puede evitar escuchar a The Last Shadow Puppets y pensar en claras referencias beatleianas que evocan constantemente, pero aquí consiguen un sabor propio, que recuerda al fulgor y brillo del pop de otra época, donde la música era incorrupta o al menos inocente, pero con la calma, la pasión y la paciencia de alguien que va a dedicar su vida a la música y no tiene prisa en desnudar a su amante, que le espera en la cama a la luz de la luna.

De hecho, el segundo disco de este dúo de gigantes puede ser seductor y sinuoso como James Bond en sus primeras películas. De hecho, el largo tiene canciones de sobra que bien podrían aspirar a poner banda sonora a una de las famosas introducciones de la saga Bond. También es reseñable la diferencia que hay en el disco entre las canciones donde predomina la voz de Turner, más cálidas, melódicas, como en ‘Miracle Aligner’, la encantadora ‘Sweet Dreams, TN’ o ‘The Dream Synopsis’, donde se reivindica como un crooner solvente, delicado y con un carácter que brilla con luz propia. Sin embargo, Miles Kane se aventura por sendas más misteriosas, con ‘Aviation’, ‘Bad Habits’ o ‘Pattern’; aunque mis favoritas son aquellas que cuentan con una simbiosis perfecta de las dos voces: ‘Everything You’ve Come To Expect’ (mención aparte merece el maravilloso videoclip de este single, con Turner y Kane enterrados hasta el cuello en la playa, con el agua de las olas amenazando con ahogarles) o ‘The Element of Surprise’.

Pero este disco es más que un disco. Una vez más lograron captar la atención de todo el mundo el pasado 10 de enero con el estreno de un clip rompedor de ‘Bad Habits’ (que también rompe la mitad del disco), que se presentó después de varios teaser con una estética rompedora y agresiva. El complemento perfecto para este single son ‘Everything You’ve Come To Expect’, más calmada y que explora otros aspectos del reconocible espíritu de The Last Shadow Puppets, y ‘Aviation’, en el que los cantantes salen cavando la que será su tumba en la playa, muy al estilo Bond. Esta imagen tan compacta, estudiada y cuidada hizo que el 1 de abril el nuevo disco de los británicos estuviera ya en boca de todos, aunque para completar el círculo todavía hay que ver la puesta en escena, aunque ya hemos podido ver algún adelanto. Estoy seguro de que será un espectáculo inolvidable. Sólo hay que imaginarse a estos dos pedazo de showmans frente a una orquesta de cuerda, con una banda impresionante, pero siempre desnudos ante un público que se moría de ganas por volverlos a ver.

 

Carlos Naval Puyuelo