Wind Atlas, el camino del desaprendizaje

Wind Atlas posan haciendo un ovillo

Vamos a hacer algo radicalmente distinto, vamos a romper moldes, vamos a darle la vuelta al género, vamos a revolucionar la escena musical… y así todo el rato. Pero luego nada, lo mismo de siempre. Wind Atlas fueron entrando en la escena barcelonesa poco a poco. Estos cinco jóvenes de la ciudad condal decidieron montar una banda con la pretensión de experimentar con los estados de la música y lo que han conseguido hasta hoy es crear de la nada un sonido no sé si nuevo, pero sí inclasificable.

Sergi, Raúl, Iván, otro Raúl y Andrea acaban de lanzar su segundo disco, ‘Lingua Ignota’ (Burka For Everybody, 2015), un trabajo intimista que camina entre diferentes atmósferas, algunas terribles y otras más serenas, pero siempre evocadoras. La voz de Andrea Pérez es uno de los instrumentos más importantes de esta extraña banda y es ella la que nos desentraña algunos de los impulsos artísticos que les han llevado a firmar este poderoso largo. “La Lingua Ignota responde, al fin y al cabo, a una necesidad mística de decir con otras palabras o de expresar cosas que escapan de conceptos cerrados y lógicos. De esa necesidad habla el disco. A través de nuevas formas de decir, asistemáticas y personales, trata de generar un espacio para pensar lo otro, lo heterodoxo y lo que escapa del concepto”.

Andrea explica el cambio formal de este álbum con respecto a su anterior ‘The Not Found’ (Boston Pizza, 2013) apoyándose en la elección del título. “’The Not Found’ hablaba de la nada como tema, desde cierta racionalidad, había un anhelo, una falta. En ‘Lingua Ignota’ esa falta es definitivamente positiva, el lenguaje inteligible da paso a un lenguaje íntimo y primitivo que no necesita decir en términos racionales, que se hace a sí mismo”. O sea, que en el primer disco hablaban de la ausencia y en este sencillamente la utilizan como una herramienta para crear. “A la hora de componer lo hicimos desde otro lugar, mucho menos apriorístico y más intuitivo”, aclara.

Con este álbum Wind Atlas vuelve a confeccionar una escenografía musical casi gótica que llegan a su máxima expresión en cortes como ‘Stalker’ en el que se alternan las vibraciones sonoras con los gritos desequilibrados de Andrea.Wind Atlas es un camino de desaprendizaje, nos gusta soltar lastre y dejar atrás prejuicios tanto musicales como de cualquier tipo. No nos da miedo experimentar y probar; si en ese momento sentimos que lo que estamos haciendo tiene algo, vamos con ello. Creemos en nuestra intuición”. Además a este quinteto no le da miedo caer en el barro. “Nos equivocamos todo el tiempo, pero es necesario para poder llegar a ciertos rincones que, musicalmente, nunca has visitado y que te permiten expresar cosas que no pueden expresarse de otra forma”.

Este segundo trabajo es menos disperso, el dream pop se funde con un juego de instrumentación mucho más étnico y mucho más oscuro. Pero al igual que ocurría en ’The Not Found’ es casi imposible definir o concretizar las referencias de la banda. “Escuchamos música muy diferente: desde el post-punk más clásico hasta el actual, desde la música industrial al canto gregoriano; los sonidos primitivos, el ruido del mundo, los cantos tribales, la copla, los cantos de la Wicca, las letanías cristianas, las saetas, la mística barroca, la poesía fonética, la poesía juglaresca, Valente, Ullán, Cirlot, la brujería, los prerrafaelitas, el romanticismo alemán, Malevich, las religiones de todo el mundo, tanto las ortodoxas como las heterodoxas… Todo eso está en Wind Atlas de una manera u otra. Y Coil”.

Todas estas experiencias sensoriales de las que se alimenta Wind Atlas las transmiten después en unos directos casi litúrgicos y repletos de misticismo o de brujería. La gira en la que presentan este ‘Lingua Ignota’ promete ser una experiencia, ahora sí, radicalmente distinta a todo. “Los conciertos son algo vivo, son algo que inevitablemente irá cambiando y que dependen mucho del contexto y del lugar. Para nosotros es siempre muy intenso en cualquier caso”, nos comenta Andrea.

Y la finalidad de todo esto no es otra que adueñarse de tu mente, obsesionarte, acelerar o ralentizar tus impulsos. No existe ningún destino artístico, con Wind Atlas todo es etéreo. “A veces sabemos dónde queremos llegar pero no conocemos el camino, a veces el camino está claro, pero no existe un lugar de destino”.